lunes, 23 de mayo de 2022

HOGAR

Una nube gris

cobija era del mundo

y un cíclope de piedra

me cubría de viento.

 

Un millar de espinas

mi fortaleza era

y un barranco el foso

de mi castillo.

Dos aves en mi árbol,

jugueteando.

 

Yo,

inmerso miraba

en la ventana

mientras afuera gemía

otro oráculo.

 

Debo regresar a casa.

jueves, 28 de abril de 2022

MI MUSA ES

Cierta clarividencia

que proviene del costillar de mi voz

e imanta todo átomo viajero

y cada célula latiente.

Es fuselaje de luciérnagas,

de memorias rasas.

Un raro voltaje de estremecimientos.

Yo le llamo musa

a todo lo que me empuja

a recrear el mundo o a destruirlo

sin esquemas ni bocetos.

Le llamo musa

al latigazo de éxtasis y rabia,

al diálogo nocturno

entre el sueño y la palabra.

Mi musa se baña

ofreciendo su dorso

en fuentes de nébula y resina

para volverse

transparencia de agua,

eclosión de fuego,

devenir en néctar que me abrasa.

Ella me consume

con su deseo caníbal.

De este modo viene a mí

para traer

con el cuenco de sus manos

el flujo de su alquimia

entre los pliegues

de esa boca oculta suya.

Reaviva esta vista enferma

de mundo y de materia.

Con las piernas al desnudo,

mitad cubierta por telares,

me arrulla con finas redes,

transparentes,

bajo oscuras pantimedias

desgarradas

abriendo sus misterios

para infiltrar su savia

entre mi carne.

Mi musa es el viento,

la hoja que repudia la rama

y se entrega a los vacíos.

Mi musa es

todas las mujeres en una.

La mujer flor, la mujer tierra,

la mujer lluvia.

Mi musa es esa espina

en medio del oráculo,

una canción

que me envina de versos

hasta ahogarme.

lunes, 28 de marzo de 2022

HUITZILIN

Zumba el colibrí

con su diáfano aleteo

suspendido, fugaz, etéreo.

En la tersa flor su iris diminuto

con el mundo se extasía.

Bajo el disco solar

Huitzilin viste de topacios,

verdes y metálicos rubíes.

Sus plumitas enloquecen

al efervescer su corazón

de una dicha atemporal.

Apenas una brasa,

un inquieto parpadeo

y la vida le retumba.

 

Chupamirto alegre

ancestro furioso

que gustaba de tostar la piel

del hombre nómada.

Zumba el colibrí

y evoca la guerra

batiendo sus brazos

de polvo y de aire.

Mensajero crístico

que al titilar la seda

una araña se sonroja.

A mil doscientas veces por minuto

tamborilea su pequeño corazón.

Los nómadas de Aztlán

en aquellos días de lluvia

fueron guiados

por la minúscula deidad

y su pequeña lanza

para robar la miel de las flores.

Nórdico o suriano

el monstruoso firmamento

no te aterra.

Huitzilin

y los hijos de Huitzilopochtli

fueron llevados ante el águila

y ante la serpiente

justo cuando florecía

el rojo fruto del nopal.

viernes, 25 de febrero de 2022

SUTURAS

No importa 

en cuántos mundos 

se fragmente un vaso. 

No importa

si una púa inoxidable 

delinea las suturas 

que la herida centellea 

sobre el pecho. 

Bajo su tutela 

el absoluto agrieta las minucias 

pero no las quiebra, 

las deja respirando

en su camisa de fuerza, 

en la crisálida y el harapo 

que en disposición están 

a contener la fantasía.

Sin menoscabo de los otros,

una carátula rota marca

la rasgadura de las cosas, 

y se apoya con su péndulo 

para triturarlo todo cuando sueñas. 

Después de la cicatriz

nada regresa al mismo punto. 

La perfección, 

asincerándonos si gustan, 

no se encuentra en la entereza

que se procura uno mismo, 

sino en la cópula precisa 

entre el anhelo y el destino.

lunes, 10 de enero de 2022

UN LIBRERO



El hollin de una sombra

espolvorea

el librero que dormita

y resguarda como tumba

a cierto mirasol ardiente 

disecado entre las páginas.

La rojez de mi aliento 

con su vapor consume

el fósil de una sílaba 

que subraya el pie de la lectura. 

Sanguíneo el engranaje es

de un hongo dentro mío que palpita

empujando a los actores. 

Hojeo un libro de pasta antigua, 

a corazón abierto, 

alimento su potente caldera 

de insinuado hierro, 

que si quiere avanza 

por los surcos de los llanos

o si quiere abre

los rieles de una carne femenina.

martes, 28 de diciembre de 2021

DISONANTE

Zambullirse en otro mundo,

en la superficie acuosa

de otro limbo.

Enhebrar dos planos interpuestos,

como espejos.

Que de frente,

al mirarse vacíos,

se reflejan

tan sólo como son:

con franqueza y con terror,

aparentando lo nulo.

 

Hoy he orquestado la derrota

de una letra disonante.

 

¡Búscame sol!

¡Que yo soy

quien otorga verificable brillo

a lo inmortal!

Ese resplandor mío hace daño,

trastorna.

Apenas rozo mi pie sobre la tierra

y comienza

la transfiguración de la materia

con el simple balbuceo

de una sola de mis letras.


viernes, 26 de noviembre de 2021

LO INDESCRIPTIBLE

 

 

La quietud del fondo

bravura exangüe

del caudal del río.

Frágil ala de mariposa,

el delirio.

Una tarde después de la lluvia,

el rubor de la luna.

El acto abnegado,

mi flama.

Un peine en tus dedos,

los dedos el peine.

La flor que fallece

al inocente tacto.

Tus labios sudando

las gotas de brisa,

la brisa en tus labios.

Aroma a tierra fresca

del campo recién cosechado.

Cada gran misterio en la sonrisa.

El lecho amoroso,

la joven virgen, del hogar pobre.

La mirada ansiosa

posada en las estrellas.

Los mitos robados al febril viento.

Una oración

y dos plegarias a la tierra.

El delicioso sueño

que al despertar se olvida.

El beso avinado

sobre la carne entumecida.

La caída del sol

de cuadro en cuadro.

El primer aliento de la noche.

Amada mía,

te veo en todo lo indescriptible

que los poetas apenas imaginan.