lunes, 28 de septiembre de 2026

TIRESIAS

  

Soy un hombre de ciclos y de símbolos, 

un jaguar con el espinazo moteado de abismos.

El ojo, la pluma y la escama 

dando forma a la serpiente

que se eleva con el ímpetu de géiser 

a gracia de un vapor inmensurable. 

Soy el que mete un sarcófago a la fiesta,

el orquestador de los silencios, 

y el discreto apóstata sin crucifijo.

Un ente que dormita entre las rosas 

acumulando entendimiento 

sobre la brusquedad de los cuerpos

y su minúscula postura.

Alguien que ha deletreado su nombre 

entre los restos de un epígrafe 

y quien ha girado como los derviches

o como una vieja pirinola que al caer siempre decreta:

"Todos ponen". 

Soy de los que se horrorizan más con el hastío 

que con el diablo

y por eso se me han señalado 

de andar coqueteando con la nada

cuando se espesa mi presencia.

La mentira está en la gran espiral 

de mi gen, como en la de todos, 

en la raíz de cada una de mis lenguas.

Al morder una muscaria

logré alquimizar mis vaticinios. 

El horizonte fue mi maestro,

el trino de la brisa y el minutero. 

He sido discípulo de embalsamadores, 

de gitanos y anodinos,

de las tuzas cuando dormitan 

en el útero pequeño de una nuez.

He sido un gran desmenuzador de metáforas, lo admito,

que se acurrucan en su propio hueco,

quimeras a las que les quito su pelambre

con los dientes.

La poesía lo atraviesa todo y lo padezco,

soy testigo de mi desahogo,

porque alguna vez hice acuerdos,

pactos de lluvia, pactos de sangre 

y pactos de rojas palabras,

por eso he sido un laudero entre las brasas

con un paliacate en mi cuello,

de trazos árabescos, 

empapado por los bordes de sudor.

Sigo siendo un desterrado, 

un explorador de percepciones

arrinconado 

en las compuertas de lo imposible,

El hombre que heredó 

la romántica ceguera de Tiresias,

pues he dispersado mi conocimiento 

como las flores dispersan su perfume  

sin pedirles nada a cambio.

lunes, 31 de agosto de 2026

Un laudero

 Un laudero entre las brasas

con un paliacate rojo 

y líneas árabescas

empapadas de sudor.


miércoles, 22 de julio de 2026

INMOLACIÓN



He preferido,
la belleza de la decadencia 
a la belleza del progreso.
A los pájaros que se inmolan 
en la nitidez del parabrisas.
A los clavos de mi palma 
que al pan hurtado y las monedas. 
He preferido,
mi camastro de arañas secas
que el confort de la gamusa.
A los juglares salomónicos 
por ser intermediarios 
de santos y homicidas.  
Les he dado prioridad
a esos trovadores 
que harían palidecer a la centella 
dando resplandor a toda bruma
al rasgar sus mandolinas.   
He preferido mi aliento
engarruñado en los acordes 
por una dádiva del orbe,
pues la gravedad es al insecto
lo que el mineral a las astillas,
y lo vacuo es a nosotros
lo que el sueño es a la brisa. 
Porque, en cierto momento, 
se habrá de desmigar el mundo
y habré de preferir el limo 
que a los peces que lo hurgan
para alimentar su presencia.
Todo se atraviesa y nos traspasa
siendo uno en cada cuerpo
con precisión de minutero
cuando las cosas se perfilan 
a pudrirse.  
Porque son las pérdidas,
mas no las alegrías,
las que nos hacen celebrar 
el júbilo alcanzado.  
Por eso y más,   
he preferido inhalar del aire 
sus potros desbocados
que resuellan de agonia.
A recibir la lluvia 
con los pies sobre la hierba.
A perforar las flores 
de la entrepierna de las musas
y a regocijarme
mientras un terregal me sepulta
en completa desnudez. 
A catar a solas 
el último sorbo de vino, 
el del hastío,
en total disipación.
Porque todo corazón
debe estar dispuesto
a herir o a ser herido
y a convertir lo inevitable 
en oasis revelado.    
Debe estar dispuesto,
asimismo,
a alcanzar la plena madurez 
y a dominar la danza de los fuegos
a mitad de la penumbra,  

MEDEA

 



Mi porvenir fue revelado

por el paladar de la sibila,

mis anhelos descubiertos

por el ojo de la völva

en su mántico arrebato.

El andar de cada paso

fue trazado en una playa

por una frisia de Gitania. 

Hechicera fue de mí,

con sus poses seductoras,

aceptando toda rosa con espinas,

poción de cada sueño triturado 

y depuesto en el frasco de su vulva.

Su nombre era Melanie o Medea,

quizás la dupla,

quiromante consumada

descendiente de mandrágoras. 

A ella debo

el erizamiento de mis poros

antes de venir la primavera.

A ella debo,

la violencia de mi pulso

resonando hasta la fecha.

La simetría de su rostro

y el dorado de sus trenzas

en los mosaicos de mi temple.

A ella debo

la absolución de sus caderas

y una mirada dilatada

en el tornasol de nebulosas

dispersando cada cúmulo de sal

y de muérdagos resecos.

Su perfume delicado a hierro

descendió gozoso por su muslo,

menarca de simientes,

que en el gris limítrofe

la dicha y la agonía mezclan.

No era el caldero de mis versos,

sino el desquicio en el espejo

delineando el rimel de sus ojos

al replicar mi lujuria sin castigo,

Porque la vida nos otorga gracia

pero también nos la arrebata

junto a todo lo que amamos,

y lanza sus dados

y sus equivalencias

a la estera de los brujos.

En estado de premonición

he imaginado acariciar

la blancura de su pelo

por última vez,

pues también yo leo el futuro

y veo una cabaña solitaria

con dos montículos de huesos

aún queriéndose en silencio.

  

viernes, 29 de mayo de 2026

HOMENAJE A LAS PIEDRAS

 



Fruto lítico, 

dátil de cuarzo, 

avellana pura de silencio, 

Quisiera el derecho de las piedras 

al "ius sanguini" por nacimiento 

y a contemplar las horas 

desde mi caverna de prismas inversos. 

Quisiera adquirir su triangular postura 

para acoger al fuego a medio bosque

y olvidarme de todo.

Disponer del privilegio de ocupar 

cualquier espacio de la calle

sin pagarle piso a nadie,

o a ser lanzado

sin preocuparme del peaje.

Sumarme, en definitiva, 

al pedregal de un pueblo  

y ser apilado en los caminos. 

Quisiera la libertad de las piedras 

para dormirme en cualquier esquina 

sin quebrantar el orden público. 

Piedra inútil, piedra hermosa,

piedra sobre piedra edificante.

Quisiera su templanza,

pero sobre todo,

su resignación,

por el espacio que queda

entre las piedras de la grava,

espacio que el vacío 

ha colmado con su reino.

Quisiera su indiferencia,

al escuchar el griterío de los pájaros 

bajo el asedio del tlacuache

y quedarme sin hacer nada. 

Escuchar los lamentos del Oriente,

viendo pasar las carrozas con cadáveres 

y quedarme sin hacer nada. 

Siendo piedra, 

le diría al hombre:

"calla para que te vea". 

Siendo piedra 

mantendría distancia  

de esos seres tan mezquinos

ciegos de su poquedad,

pues les daría parálisis del sueño

y letargos en vigilia

si admitieran su desmoronamiento.

Sus blandos intestinos colapsarían,

impotentes,

como guijarros arrastrados

por la violencia de los ríos.  

Quisiera ser como las piedras

ajenas a la vanidad de la carne

y a las etiquetas,

sin pulimento de su rostro y sin nombre,

pues "el infierno son los otros",

son sus egos, 

somos todos,

y por eso mismo,

sería mucho mejor 

haber nacido como piedra. 

jueves, 30 de abril de 2026

ASÍ COMO LA LUZ

    

      A Camelia García A., en su sueño perpetuo

      y por la sincronicidad poética revelada.

 

Así como la luz transpira en la materia

imitando al oyamel

y la avidez del rojo, cava de la arteria,

con sus álgidas canciones

en cuya redondez del ojo y su oropel,

te dormiste a mi costado

dejándome una blanca estrella sepultada.

Así como la luz habita en la materia

radicada en su grueso muro de silencio,

convocada fuiste para el relevo al fin

del ígneo sol y sus múltiples suplicios,

a medio loto y al vasto azul de este planeta.

Una mancha granadina sobre el mantel

esbozó dos rostros debajo de la vela

alumbrando nuestro ensueño.

Fuimos gotas que en la brisa se reencuentran

junto a un colibridero de ángeles caídos

ninguneados todos ante tu presencia.

Los arcanos viles dejaron de acecharte

para renacer jubilosa la poeta,

así como la luz renace en la materia.

domingo, 15 de marzo de 2026

OJO POR DIENTE

 

                    

                    Al heroico pueblo de Persia 


Si haber elegido la paz 

no fuera suficiente,

regresa el golpe doble 

a quien lacere tu mejilla. 

No solo en la mejilla,

sino a lo largo de su mandíbula. 

No solo la mandíbula y sus molares,

sino las vértebras que sostienen la cabeza 

hasta enfriar la rabia de sus sienes.


Por cada diente tuyo  

un ojo de su cara 

hasta que te deba ojos.

Que el hueco de su cráneo 

sea el último saldo

y cada hueso en su osamenta

compense las afrentas.

Demuéstrale 

que el ajenjo sublingual 

y el coágulo en su tinta

serán su única cena. 


Sangre de padres, madres e hijos,

sangre derramada en los cauces 

del oasis bombardeado

y el llanto resiliente de los niños. 

No es venganza,

ni amor por la violencia,

es el equilibrio de la ojiva 

en la espina de la zarza.


No es venganza, no lo es.

Es el deber de todo ser 

que se aferra con su aliento 

a la dicha de los soles. 

Es la pequeñez de las aldeas 

ante el odio del imperio . 

No es venganza, no lo es, 

es la densa lluvia de vinagre

carcomiendo los muros del lamento. 


No se dialoga con la violencia, no.

Tampoco se solapan los cuchillos.

Que sea el dron el que se inmola 

en las cúpulas doradas

y su broquel de láser doblegado. 

Si no se ofende a quien ofende,

cualquiera puede ser la víctima y esclavo 

en el hocico del caníbal. 


Por eso,

arranca dos dientes 

por el que te han arrancado, 

extirpa dos ojos

por el que te han extirpado,

pues la balanza está truqueada

y no habrá reparación del daño

ni resarcimiento de tu aura

por la venia de los jueces.


El añico, la astilla y la rebaba,

el chispazo de un pueblo indoblegable 

hasta mellar los dientes extranjeros. 

Un ojo tuyo por un diente mío

a la primera amenaza.

Un diente por todo el cráneo 

de la burlesca calavera,

pues con la muerte no se juega

ni se acuerda.


¡A la muerte se le da muerte

antes de que se corone!

No es que sea justicia, 

pero se acerca.