The Seventh Verb
viernes, 30 de octubre de 2026
CRONOS HERIDO
lunes, 28 de septiembre de 2026
TIRESIAS
Soy un hombre de ciclos y de símbolos,
un jaguar con el espinazo moteado de abismos.
El ojo, la pluma y la escama
dando forma a la serpiente
que se eleva con el ímpetu del géiser
y a gracia de un vapor inmensurable.
Soy el que mete un sarcófago a la fiesta,
un orquestador de los silencios,
el discreto apóstata sin crucifijo.
Un ente que dormita entre las rosas
acumulando entendimiento
acerca de la brusquedad de nuestros cuerpos
y su minúscula sustancia.
Alguien que ha deletreado su propio nombre
en las tripas de un epígrafe
y quien gira como los derviches,
o como la vieja pirinola que al caer decreta:
"Todos ponen".
Soy de los que se horrorizan más con el hastío
que con el diablo
y por eso me señalan
de andarle coqueteando a los vacíos
cuando se espesa mi presencia.
Mentir está en mi gran espiral,
en mi gen y en el gen del mundo,
en la raíz de cada una de las lenguas.
Al morder una muscaria
pude alquimizar mis predicciones.
El horizonte fue mi maestro,
los timbales de la brizna y el minutero.
He sido discípulo de embalsamadores,
de gitanos y anodinos,
de las tuzas cuando dormitan
en el útero pequeño de la nuez.
He sido un gran desmenuzador de metáforas,
lo admito,
quien se acurruca en su propio hueco.
Un desollador de múltiples quimeras
a las que les he quitado su pelambre
con los dientes.
La poesía lo atraviesa todo
y todo lo padezco.
Soy testigo de ese desahogo,
porque alguna vez yo hice acuerdos,
pactos de lluvia, pactos de sangre
y pactos de rojas palabras,
por eso soy un laudero entre las brasas
con un paliacate en el cuello,
de trazos arabescos
y zurcido por los bordes.
Sigo siendo un desterrado,
un explorador de percepciones
arrinconado en las compuertas
de lo mágico e imposible,
El hombre que heredó
la romántica ceguera de Tiresias,
pues he dispersado mi conocimiento
como las flores dispersan su perfume
sin pedirles nada a cambio.
lunes, 31 de agosto de 2026
miércoles, 22 de julio de 2026
INMOLACIÓN
MEDEA
Mi
porvenir fue revelado
por el
paladar de la sibila,
mis anhelos
descubiertos
por el
ojo de la völva
en su
mántico arrebato.
El andar
de cada paso
fue
trazado en una playa
por una
frisia de Gitania.
Hechicera
fue de mí,
con sus
poses seductoras,
aceptando
toda rosa con espinas,
poción de
cada sueño triturado
y depuesto
en el frasco de su vulva.
Su
nombre era Melanie o Medea,
quizás
la dupla,
quiromante
consumada
descendiente
de mandrágoras.
A ella
debo
el
erizamiento de mis poros
antes de
venir la primavera.
A ella
debo,
la
violencia de mi pulso
resonando
hasta la fecha.
La
simetría de su rostro
y el
dorado de sus trenzas
en los
mosaicos de mi temple.
A ella
debo
la
absolución de sus caderas
y una
mirada dilatada
en el
tornasol de nebulosas
dispersando
cada cúmulo de sal
y de
muérdagos resecos.
Su
perfume delicado a hierro
descendió
gozoso por su muslo,
menarca
de simientes,
que en
el gris limítrofe
la dicha
y la agonía mezclan.
No era
el caldero de mis versos,
sino el
desquicio en el espejo
delineando
el rimel de sus ojos
al replicar
mi lujuria sin castigo,
Porque
la vida nos otorga gracia
pero
también nos la arrebata
junto a
todo lo que amamos,
y lanza
sus dados
y sus
equivalencias
a la
estera de los brujos.
En
estado de premonición
he
imaginado acariciar
la
blancura de su pelo
por
última vez,
pues
también yo leo el futuro
y veo
una cabaña solitaria
con dos
montículos de huesos
aún queriéndose
en silencio.
viernes, 29 de mayo de 2026
HOMENAJE A LAS PIEDRAS
Fruto lítico,
dátil de cuarzo,
avellana pura de silencio,
Quisiera el derecho de las piedras
al "ius sanguini" por nacimiento
y a contemplar las horas
desde mi caverna de prismas inversos.
Quisiera adquirir su triangular postura
para acoger al fuego a medio bosque
y olvidarme de todo.
Disponer del privilegio de ocupar
cualquier espacio de la calle
sin pagarle piso a nadie,
o a ser lanzado
sin preocuparme del peaje.
Sumarme, en definitiva,
al pedregal de un pueblo
y ser apilado en los caminos.
Quisiera la libertad de las piedras
para dormirme en cualquier esquina
sin quebrantar el orden público.
Piedra inútil, piedra hermosa,
piedra sobre piedra edificante.
Quisiera su templanza,
pero sobre todo,
su resignación,
por el espacio que queda
entre las piedras de la grava,
espacio que el vacío
ha colmado con su reino.
Quisiera su indiferencia,
al escuchar el griterío de los pájaros
bajo el asedio del tlacuache
y quedarme sin hacer nada.
Escuchar los lamentos del Oriente,
viendo pasar las carrozas con cadáveres
y quedarme sin hacer nada.
Siendo piedra,
le diría al hombre:
"calla para que te vea".
Siendo piedra
mantendría distancia
de esos seres tan mezquinos
ciegos de su poquedad,
pues les daría parálisis del sueño
y letargos en vigilia
si admitieran su desmoronamiento.
Sus blandos intestinos colapsarían,
impotentes,
como guijarros arrastrados
por la violencia de los ríos.
Quisiera ser como las piedras
ajenas a la vanidad de la carne
y a las etiquetas,
sin pulimento de su rostro y sin nombre,
pues "el infierno son los otros",
son sus egos,
somos todos,
y por eso mismo,
sería mucho mejor
haber nacido como piedra.
jueves, 30 de abril de 2026
ASÍ COMO LA LUZ
A Camelia García A., en su sueño perpetuo
y por la sincronicidad poética revelada.
Así como la luz
transpira en la materia
imitando al oyamel
y la avidez del rojo,
cava de la arteria,
con sus álgidas
canciones
en cuya redondez del
ojo y su oropel,
te dormiste a mi
costado
dejándome una blanca
estrella sepultada.
Así como la luz
habita en la materia
radicada en su grueso
muro de silencio,
convocada fuiste para
el relevo al fin
del ígneo sol y sus múltiples
suplicios,
a medio loto y al vasto azul de este planeta.
Una mancha granadina sobre
el mantel
esbozó dos rostros
debajo de la vela
alumbrando nuestro
ensueño.
Fuimos gotas que en
la brisa se reencuentran
junto a un
colibridero de ángeles caídos
ninguneados todos
ante tu presencia.
Los arcanos viles
dejaron de acecharte
para renacer jubilosa
la poeta,
así como la luz
renace en la materia.