lunes, 28 de marzo de 2022

HUITZILIN

Zumba el colibrí

con su diáfano aleteo

suspendido, fugaz, etéreo.

En la tersa flor su iris diminuto

con el mundo se extasía.

Bajo el disco solar

Huitzilin viste de topacios,

verdes y metálicos rubíes.

Sus plumitas enloquecen

al efervescer su corazón

de una dicha atemporal.

Apenas una brasa,

un inquieto parpadeo

y la vida le retumba.

 

Chupamirto alegre

ancestro furioso

que gustaba de tostar la piel

del hombre nómada.

Zumba el colibrí

y evoca la guerra

batiendo sus brazos

de polvo y de aire.

Mensajero crístico

que al titilar la seda

una araña se sonroja.

A mil doscientas veces por minuto

tamborilea su pequeño corazón.

Los nómadas de Aztlán

en aquellos días de lluvia

fueron guiados

por la minúscula deidad

y su pequeña lanza

para robar la miel de las flores.

Nórdico o suriano

el monstruoso firmamento

no te aterra.

Huitzilin

y los hijos de Huitzilopochtli

fueron llevados ante el águila

y ante la serpiente

justo cuando florecía

el rojo fruto del nopal.

viernes, 25 de febrero de 2022

SUTURAS

No importa 

en cuántos mundos 

se fragmente un vaso. 

No importa

si una púa inoxidable 

delinea las suturas 

que la herida centellea 

sobre el pecho. 

Bajo su tutela 

el absoluto agrieta las minucias 

pero no las quiebra, 

las deja respirando

en su camisa de fuerza, 

en la crisálida y el harapo 

que en disposición están 

a contener la fantasía.

Sin menoscabo de los otros,

una carátula rota marca

la rasgadura de las cosas, 

y se apoya con su péndulo 

para triturarlo todo cuando sueñas. 

Después de la cicatriz

nada regresa al mismo punto. 

La perfección, 

asincerándonos si gustan, 

no se encuentra en la entereza

que se procura uno mismo, 

sino en la cópula precisa 

entre el anhelo y el destino.

lunes, 10 de enero de 2022

UN LIBRERO



El hollin de una sombra

espolvorea

el librero que dormita

y resguarda como tumba

a cierto mirasol ardiente 

disecado entre las páginas.

La rojez de mi aliento 

con su vapor consume

el fósil de una sílaba 

que subraya el pie de la lectura. 

Sanguíneo el engranaje es

de un hongo dentro mío que palpita

empujando a los actores. 

Hojeo un libro de pasta antigua, 

a corazón abierto, 

alimento su potente caldera 

de insinuado hierro, 

que si quiere avanza 

por los surcos de los llanos

o si quiere abre

los rieles de una carne femenina.

martes, 28 de diciembre de 2021

DISONANTE

Zambullirse en otro mundo,

en la superficie acuosa

de otro limbo.

Enhebrar dos planos interpuestos,

como espejos.

Que de frente,

al mirarse vacíos,

se reflejan

tan sólo como son:

con franqueza y con terror,

aparentando lo nulo.

 

Hoy he orquestado la derrota

de una letra disonante.

 

¡Búscame sol!

¡Que yo soy

quien otorga verificable brillo

a lo inmortal!

Ese resplandor mío hace daño,

trastorna.

Apenas rozo mi pie sobre la tierra

y comienza

la transfiguración de la materia

con el simple balbuceo

de una sola de mis letras.


viernes, 26 de noviembre de 2021

LO INDESCRIPTIBLE

 

 

La quietud del fondo

bravura exangüe

del caudal del río.

Frágil ala de mariposa,

el delirio.

Una tarde después de la lluvia,

el rubor de la luna.

El acto abnegado,

mi flama.

Un peine en tus dedos,

los dedos el peine.

La flor que fallece

al inocente tacto.

Tus labios sudando

las gotas de brisa,

la brisa en tus labios.

Aroma a tierra fresca

del campo recién cosechado.

Cada gran misterio en la sonrisa.

El lecho amoroso,

la joven virgen, del hogar pobre.

La mirada ansiosa

posada en las estrellas.

Los mitos robados al febril viento.

Una oración

y dos plegarias a la tierra.

El delicioso sueño

que al despertar se olvida.

El beso avinado

sobre la carne entumecida.

La caída del sol

de cuadro en cuadro.

El primer aliento de la noche.

Amada mía,

te veo en todo lo indescriptible

que los poetas apenas imaginan.


domingo, 31 de octubre de 2021

COPAL


      À mon cher ami Gabriel Dominique Nourry

 

Vida,

ya no me descarnes

llevándote lo que amo.

Muerte,

en tu oscura mariposa

has cargado mi destino.

Hoy,

las tristezas se deshojan

marcando coloridos surcos

sobre las banquetas.

Son días de luto celebrado,

cierto bailar en el infierno

pero ya sin música.

 

De los que aún caminan

quise ver sus corazones,

mas no sus atuendos.

El ojivacío que abotona su rostro,

la miel seca

de su mortuorio canto,

tan aparente como diluido.

Su fluorescencia evaporada

de copal y de naranjas,

de pétalos henchidos

con lágrimas de cera.

 

Porque sabes,

los muertos también envejecen

y las cosas que dejan pendientes

son una telaraña blanca

detrás de su osamenta.

La vuelven a tejer

cada que regresan al altar

para desmigar 

el vientre de los panes

y alargar la hebra

del sabroso pulque

con la dulzura del bocado

que se otorgan las familias.


martes, 28 de septiembre de 2021

EL RONRONEO DE LA MUERTE


Entra paciente

con la gelidez de su consuelo

que se incrusta por la vena.

Un aire afrutado deviene,

irrumpiendo con dulzón fermento

las cornucopias de la carne.

Olor a transfiguración,

a olvido e indolora ausencia.

Tan eternos somos

en tanto que dura el alba.

Gráciles felinos

agazapados en la mesa.

Frágiles orquídeas

moteadas de colores inauditos.

Nada escapará

al señorío de la ceniza.

Nadie tiene el poder suficiente

parar aletear más rápido

que un glorioso colibrí.

Todo lo sepulta el polvo

y nada es más poderoso

que la nada. 

Nos ahogará amorosamente  

en una sola y última sonrisa,

fugaz premonición en dicha

antes de cubrirnos

con su lengua persistente

que nos zumba al oído.