miércoles, 31 de diciembre de 2025
TODOS LOS ODIOS
miércoles, 19 de noviembre de 2025
LA BESTIA
En el vagón
una mujer pelirroja,
bajita, de pupila ardiente,
quizás el diablo.
Enjuto y con sombrero
un anciano en los andenes,
quizás el diablo.
Un bebé siendo amamantado,
inmóvil, expectativo de mí,
quizás el diablo.
No sé cuántas veces
se me habrá presentado
esa bestia carmesí
mirándome insistente.
Lanzando
sus acertijos de presencia
para interpelar a los caídos.
Impostor astuto,
con disfraz de barrendero,
de político o mendigo,
de mucama o de banquero
en el intercambio chispeante
de una brasa en la mirada.
martes, 21 de octubre de 2025
PRIMORDIAL
Ardió
junto a la carne de la noche
en un rincón de la creación.
Ardieron sus párpados
como aerolitos
al rielar en sus pestañas
un cabello
teñido de estrellas,
de ébanos y equinoccios.
Había algo de perpetuo
en sus dedos,
mismos que pasaba distraídos
en la abertura primordial
de un jazmín ardiente,
retractilado,
custodio de la blancura
de sus ojos.
Un lunar,
próximo a su muslo,
era una monera
hacia el descenso.
Ninguna flor en agonía,
ni sus tallos resecos,
yo le quise tributar.
Se fue con la espuma
que mi soledad resopla,
sin anhelar otra cosa
que el tamborileo
bajo mi dermis,
porque las ausencias
pesan,
pesan,
pasan.
jueves, 11 de septiembre de 2025
NARCISO
Narciso,
¿y qué si te despojan
de tu cuerpo, de tu nombre?
Quedaría un verso tiritando de frío,
cierta paz antes de consumarse el polvo,
la redención del absoluto
con sus cardúmenes de peces
siendo arrastrados al naufragio.
Narciso,
qué hermoso, qué cisne,
tu propio beso te hiere,
pero aquí nadie te habrá de juzgar,
porque todos
se ahogan en su propio estanque.
Siempre has visto al mundo
por debajo de tus hombros,
joven de los nardos blancos
y autocoronado efebo.
Resististe la provocación
de toda ninfa que en su vientre
tu semilla quiso conservar.
Disipaste ese anhelo de labios
acallando al aire entre los dientes
y rehuiste
al cadáver de un centauro,
que flotaba a la par de otros seres
queriendo chupar
la menudez de tus tejidos
con lo funesto de su hocico.
No has podido sustraerte del husmo
por más nácar que te untes
desde el artificio,
pues aquí pululan el hongo,
la bestia y el salitre.
En ese íntimo lago,
esbozaste una sombra para ti mismo
sobre la vibrante mica
revitalizada por el voltio.
La nervadura del litio te subyuga
con su mangana de horas muertas
y una ilusión clavada en la arena.
Ya no hay estados de clarividencia
ni paseos por los bosques
con tu cuadriga de pegasos.
Narciso,
quizá mi generación se vaya
junto con la esfera rota
donde tu reflejo se mecía,
y nuestros calmos manantiales,
se sequen,
pero al menos contemplamos
la desnudez de la luna plena
al disipar las turbias aguas del elogio.
martes, 26 de agosto de 2025
NO ARROJES TUS POEMAS
No arrojes tus poemas a los cerdos,
pues tú dialogas con lo eterno.
Por insignificante que te vean,
una flama prometeica te envuelve
y en las nubes embarras
lo kilates de tu esencia.
No concedas tus poemas a los cerdos,
intercambia poemarios con tus pares,
así hayan sido escritos
con el carbón de un lápiz mordisqueado
sobre papel estraza
y dos grapas por sutura.
No declames tus poemas a los cerdos.
Maldícelos,
porque jamás se han enamorado de un poema,
que es una bolita afrutada
con su redondez de uva
no apta para sus hocicos.
No regales tus poemas a los cerdos
ni la belleza que resguardan,
pues se te han dado en comodato
con su geometría y otras perfecciones
de prisma empotrado en el silicio
y el arte de lo non finito.
Nunca vuelvas a arrojar tus poemas a los cerdos. Nunca.
martes, 24 de junio de 2025
LUZ A LA LUZ
Al gran poeta y amigo, Genaro González Licea
El poeta debe ser la herida,
una herida que hiere y ensalza,
que ampula y explota
sin cauterizar el laberinto.
Una herida que revienta
a todo aquel
que no haya estado herido.
A quien le falte una incisión,
que acuda a la navaja del poeta
para punzar allí
donde el nervio salpica
los impasibles rostros de la bruma.
El poeta envía un telegrama
a la neurona
para que siga azuzando la sangre.
Porque, alarido es la herida,
y la garganta un remolino
donde se aviva.
Es el cabrilleo de un quásar,
a su suerte abandonado,
para dar a luz
a la luz.
Alguna vez
el poeta metió su mano a la bolsa
de un pantalón descolorido
como buscando una moneda,
pero solo palpó un agujero
que lo tocó primero
con su oscura cicatriz
y algo de pelusa
de un vacío que se vacía.
Bebió del cuenco de sus manos
la tristeza de la infancia,
llenado muchas veces
por goteras de una casa
enyerbada entre la milpa.
La lágrima se evaporó
mientras el poeta era un petirrojo
avasallado por la lluvia,
y su recuerdo,
un mural herido
agrietándose en el otoño.
El poeta
aún se hiere en las madrugadas
consigo mismo,
en la alcoba del ente,
tan gélida
como la soledad de los muertos
y más dura que el basalto
aromado por un grano de café.
Él escucha para sí y traduce
el susurro de los grillos,
el rezumbar del mosquitero
que ha atrapado
las variadas notas y los timbres
con la lengua de los sapos.
El poeta ve
en el blanco de la hoja
la muerte de todos,
y, la muerte del todo,
en la punta de su pluma.
Jamás le faltó projimidad
ni empatía con los caídos.
Él, se quitó
el pan de la boca
para colocar un verso
en la boca del enfermo.
Jamás le faltó nada,
pues siempre tuvo a la poesía.
Ese poeta
quiso dejarle una herida a la vida,
y lo logró.
Recordarle que,
él fue la herida
mucho antes de la herida.
viernes, 30 de mayo de 2025
EL ÁRBOL DE FUEGO
Para celebrar la primavera con vehemencia
y disipar los cirros en el aire,
he avivado la ráfaga fueguina
en cada lengua de la rama.
A cambio,
he recibido del dorso
de un maravilloso árbol de fuego
el perfume de una amante
en un sarcófago de ámbar
cubierto de lúbricas canciones.
Mujer,
¡cuánto mundo te he perdonado,
cuánto respiro terrestre
destilando su jugo en las esteras!
Para seguir exhalando en las cumbres
los rubores de la tarde
como guardian y fogonero,
como esos poetas y chacales
que al diablo custodian
para apaciguar su intensa llamarada.
Ese árbol de fuego
que por las noches ha velado mi sueño
y por las mañanas yo el suyo
ha crecido en medio de la urbe,
adornando cementerios de concreto,
tan mecánicos y estériles,
como un termitero de carne.
Al cobijo de un árbol de fuego,
me vi bailar
con ninfas y faunos
incitándolos a la prostitución.
Una fiebre me arropaba
como una marea de luciérnagas
a contra viento
y una cimitarra que con su filo
dividía el rojo y sus contornos.
León, Guanajuato.
jueves, 24 de abril de 2025
LA ESCAMA DEL AMANTE (Octosilva)
Culebra chirrionera o serpiente látigo rayada
(masticophis laterales)
El centígrado punzante
delineó gustoso el algodón etéreo,
la feral corchea en el dorso del diamante
y las formas de la nube.
Su látigo fue el siseo,
trinchete gustativo que elevaba al cielo
enroscado breve en radiantes mirasoles.
Un coágulo brillante
cayó en el adoquín de esmaltes y de vértebras
bajo columnatas de terso camuflaje.
Hermosísimas serpientes
arrullando a las rocas con su pecho urente,
con un colmillo de cicuta y de deseo
y en su ofidia lengua el verbo
con la perpetuidad del sol y sus clamores,
de amores varios consumados en penumbra.
Miedo siempre compartido,
de engullir o ser mordido
por un temblor abigarrado de apetitos
y geometrías de delicioso trazo
en la escama del amante.
lunes, 24 de marzo de 2025
TODO EN TI ES LÁGRIMA
¿Qué me dices
de los pies cocidos
puliendo las banquetas?
¿Qué me dices
del cansancio primordial
en la boca de los cántaros?
No basta una semilla con alas
aferrándose a los vientos.
No basta un ente de penumbra
al desplegar sus alas
para apapachar la noche.
¿Acaso son tus ojos
los que se fijan en la charca
dispuestos para sepultarse?
¿Acaso es el antílope
cuya órbita visora
se asfixia en el colmillo?
Toda silueta es aleatoria
a su propio engrane
de pura ensoñación.
Una moneda en el ojo
para que vuelvas a casa.
Una moneda
para tu peaje de retorno
a las púrpuras llanuras
y al añil de la laguna.
Hombre mínimo.
Mujer mínima.
Ser con huarache en el asfalto.
Ser con el rebozo de luto.
Todo en ti es lágrima.
Todo en nosotros,
despojo.
jueves, 27 de febrero de 2025
ANÉMONAS
Claude Monet
Envuelve
mi cuerpo con tu cuerpo
hacia el surco del rojo coral
y sus carnosos humedales
en tu pequeña boca
de anémonas risueñas.
Allá abajo,
navego y navego,
inerme a la deriva
y en restriego suave
en saladas oquedades.
Envuelve
mi cuerpo con tu cuerpo
en la ola perpetua
que en condición de mar
acepta mi simiente.
En tu mano, en
tu cadera,
con mi pincel
embadurnando
de perlas
por el sendero de
la vértebra
en el lumbar ardiente.
Marina dicha de siameses
antes de volver el sol,
pues a pesar de ser
un cautivo diurno,
todas mis creaciones
son nocturnas,
porque venero
el sopor que viene
como respiro suave
del clamor y la agonía.
sábado, 25 de enero de 2025
ILUSIONES PROPIAS
No cometeré el error
de no vivir en el incendio
como aquellos que le rinden culto
a la materia.
No vacilaré
en desdeñar la opacidad de los templos
que desprecian
la urente fragancia de la carne.
No dimitiré
sin haber explotado delicadamente,
y de nariz en nariz,
cada rostro de los girasoles
empotrados en la sequedad
del firmamento.
Que la locura borbotee
en sus semillas
y sustituya los vanos artificios
de los que nunca amaron.
Que la locura se propague
porque vulnerables son
al carbón enrojecido.
Ojalá que el delirio se derrame
en la frente y en la vista,
en la cavidad del oído,
porque amar
es arriesgarse siempre
cual maraña
en la flama del anhelo.
Amar,
definitivamente,
es un morirse de a poco,
cargando las ilusiones propias
y sosteniendo las ajenas.






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