miércoles, 30 de octubre de 2019
ZAPATA SIGUE (soneto)
jueves, 29 de agosto de 2019
EL CID DE LA POESÍA (soneto)
miércoles, 31 de julio de 2019
SE ADHIERE A LO INVISIBLE
A Irma Campero, in memoriam
Amiga,
al invocar la poesía
tu corazón timbraba suave,
logrando asomarse
a la altura de tus labios.
La voluntad centrifuga del haz,
apenas visible,
goteaba de tu iris con secreta nostalgia
y dolores que jamás abrieron la compuerta
de la confesión.
Sólo alegría para la vida
y amistad para las amistades,
sólo frutos nos dejabas ver en tu sonrisa,
sin morder el nudo tieso de la seda
trabada bajo la lengua.
El filo sobrehumano de tu voz
que se distanciaba del metal,
a pesar de haber recorrido medio siglo
apoyada con duros cetros
y sobre ese par de aros relucientes
de perfecta hechura,
trasladaba no sólo tu cuerpo
adormilado desde niña
sino además infatigables rezos.
Como si fuera un timbal tu verso hiriente,
saliendo de su pregonar andante,
sin perder el mínimo gramaje de tu fe
por llegar a ser una tierna madre.
Aprendí el orden correcto,
la vuelta a la circunferencia fría del
aluminio,
el revoloteo de un sillar girante
para ir a los recitales pueblerinos.
El altavoz natural de tu boca paralizaba al
auditorio.
Amiga,
¿cuántos de tus versos dedicaste a la
orfandad
que al borde de la inanición
deambula por las calles de Pachuca?
¿cuántos de tus versos dedicaste a los
niños
que abrazabas con el viento de tus ojos?
El poeta es una orquídea,
que ha crecido para contrastar con su
belleza
y reflejar entre sus pétalos algunas
espigas solares
en medio de un campo monótono de trigo.
Y ahora, que debemos cultivar otro tipo de
amistad,
mucho más duradera,
amistad que tiene la hoja de otoño
con la araña para cubrirla de la lluvia.
Esa araña ha albergado una mariposa azul
para la velada de la noche siguiente.
Flor ligera a la que no le cortaron
sus voluptuosas alas.
Nuestra amistad navega en un oleaje estelar
mirando a los de abajo,
a tanto párpado cerrado
y a un harapiento tragafuegos
que creció sin madre
pero que de único padre ha tenido al fuego
que aventura su llama a lo celeste.
Esa solemnidad yo la retribuyó
a los pájaros cantantes.
Esa soledad poco comprendida, pero hermosa.
Savia que no se coagula,
borbotón eléctrico que aluza la oscuridad
en reposo profundo.
Que azula el vacío constante
que deja el rastro de mis venas.
Corre por los cauces de la hiedra,
sangre imaginaria siguiendo las filigranas
de minerales en cada basalto erguido.
El hábito tirano de la nominación evoca,
es animismo y anima sin cuartel las cosas
ausentes,
como niños platicando con juguetes,
donde el ojo humano se adhiere a lo
invisible.
Un rostro similar al tuyo veo en los
pasadizos,
¿acaso es poeta esa otra mujer,
o el poeta es el viento que ejerce sus
delirios?
Hace mucho que una luz se acurruca a mi
costado.
Y aunque llegue la noche, esa luz palpita
sosegada, angulosa.
Amiga,
yo acuso, yo señalo, yo aborrezco
a toda noche que se propaga sin señal
alguna
de límpida amistad.
viernes, 31 de mayo de 2019
ENTORNO
Con el humor de una vela
que
se eleva
sobre
el estatismo cotidiano
bajo
el sórdido clamor de algunas bestias,
se
congregaron en el cielo
los
suspiros
para
endulzarle los labios a la nube.
Tan
gris de tantas penas
tan
liviana muchedumbre.
A
veces, no le veo sentido
a
los milagros de las aves,
al
cascarón musgoso,
féretro
espiral de caracoles.
No
le encuentro sentido
a
las demasiadas bocas estruendosas,
a
sus deleznables ambiciones.
Entonces
vuelvo
a
consultar la sabiduría arbórea
en
medio de un claro
rodeado
del verde que rehúye
al
color de las pantallas.
Me
inclino a descubrir la redondez
en
el sombrero de una trufa.
Carpe diem,
sugerían los estoicos,
por
cada día aprovechado,
pero
aprovechado en lo pequeño
de
los detalles que se arrumban
en
un entorno cotidiano.
Tizayuca, 19.05.2019
domingo, 28 de abril de 2019
¿POR QUÉ TE GUSTA VIVIR ASÍ?
A la mujer de los pinceles de oro y humo
Y
me preguntas:
"¿por
qué te gusta vivir así?"
Porque
desde antes de mi nacimiento
los
arcanos fueron arrojados con vehemencia
sobre
las constelaciones,
y
me tocó el número imposible,
la
marca discreta de lo pulcro.
¿Por
qué me gusta vivir así?
Porque
así me enseñaron los bardos,
a
cantarle dulcemente a los vacíos
y
a las flores.
Me
adiestraron para apaciguar mi sed
en
las riadas invisibles
que
surcan los desiertos,
y
que se equilibran
como
el vino ardiente
en
el filo de la copa.
¿Por
qué me gusta vivir así?
Porque
no tengo otra manera de extraer
esa
ínfima molécula esencial
si
no es a través de la poesía,
y
no me interesan
otras
vidas microbianas del respiro...
todas
me parecen del color de la ceniza,
ecos
lejanos,
una
hoja seca cayendo
del
cadáver de un árbol.
Muchos
están condenados
al
desbaste irrefrenable de su rostro,
al
eterno cotidiano, al olvido.
Yo,
me sustraigo a lo funesto,
de
esa vil tragicomedia.
¿Por
qué me gusta vivir así?
Porque
Saturno cortó el cordón
y
las musas me amamantaron
sin
dejarme fenecer
en
este despreciable mundo,
dándome
en la boca
el
maná viviente de su verbo.
Deleito
mi vida así,
a
la vieja usanza del bohemio,
porque
de otra manera,
perdería
mi diálogo
con
el astro y la cigarra.
Me
gusta vivir así
porque
nutro la raíz de los abrojos
y
las bellas nebulosas.
Resguardo
los topacios
y
las gemas de mis sueños.
Yo
elaboro mis carbones
con
los dedos de los sauces
para
sombrear todas mis formas.
.
Vivo
así, porque hace mucho
que
estaqué mi yerto corazón
en
el tórax de un bosque en Alemania.
Lo
recuerdo.
Allí
se quedó,
como
un hongo palpitante.
Y
le adjudiqué mi libertad
bajo
el testimonio del viento
y
las estrellas.
Fui
ambicioso,
dejando
todo por Calíope.
¿Que
por qué me gusta vivir así?
Porque
quiero seguirle el paso a mi destino
y
no pudrirme
en
los vastos campos de la nada.
¿Por
qué me gusta vivir así?
Porque
soy poeta
y
eso no amerita
la
menor explicación.
Dedicado a Ssel Cruz
miércoles, 27 de febrero de 2019
MURALISTA
Muralista
Todo muro es nuestro infinito lienzo
donde se escurre pálida la luz
al fenecer la tarde.
Un muro que será tu hogar y patria,
amado muralista,
que el telar de la roca
y el ladrillo expuesto de color brillen
ante el ojo del sol,
siendo extenso y amplio nuestro bastidor
para trazar siluetas de magentas
y añiles absolutos.
Nadie te detendrá
de cultivar el cambio, muralista,
ni el diluvio en picada,
ni su hambre taciturna,
si todo muro espera que un milagro
de tus manos lo saque de la muerte,
lo extraigan de lo inerte.
Sendero de luceros palpitantes
cólera y hechizo de un cielo salvaje,
el muralista hermano,
que se opone a aquel convencionalismo
del rabioso tumulto posmoderno
y su hambre de florines.
Todo mural quebrantará los grises,
los grises tonos de las casas tristes,
las voluntades rotas,
del peatón incauto
que nada lo motiva o lo conmueve
conforme al paso de sus cortos días.
Tú, hermano muralista,
has de reanimar al terco mundo,
ya estéril y en desahucio
como aquel de fruto seco
sembrado en el desierto citadino.
Ardiente jabalina
bien será tu pincel con los primarios
para carbonizar los claroscuros
elevando tu trazo y tu protesta
batidos de matices incendiarios.
Rescatarás tu historia,
de toda corrupción y de miseria,
la dura explotación del oprimido,
desigualdad en pena.
Eso nos enseñaron los tres grandes,
los pilares de nuestro Muralismo,
y un hidalguense que nos demostró
que en el arte no hay tregua,
que la ignorancia y la estrechez de mente
son enemigos nuestros,
pues abatir se debe lo grotesco,
y desollarlo breve,
con nuestros finos trazos incendiarios
hermoseados con sus pedernales.
Al pincel creativo
un muro no demarca sus fronteras.
Los muros son cercanos horizontes,
primavera en crecida
donde nace la vínica esperanza,
y el arte nos impulse
con broquel de belleza consumada.
Para ti, para mí, para nosotros,
que ya hemos recibido
el constante mandato creativo
como fermento de fraternidad,
no existen paredones que rehúyan
nuestro sino tribal.
Nacimos uno solo,
a la par del color y la alegría.
No hay países, ni muros, ni fronteras.
Nacimos uno solo
para colorear los callejones.
*Recitado ante muralistas y artistas del grafiti en la
colonia Plutarco Elías Calles de la ciudad de Pachuca después de la entrega de
33 murales en un parque y una escuela secundaria en diciembre del 2018.
viernes, 25 de enero de 2019
OJOS DE FARO
A todos los gatos del mundo
Los
gatos saben
cuán
enfermos estamos de soledad.
Los
gatos conocen,
con
esos ojos de faro,
los
misterios del mundo.
Los
gatos son
la
perfección del universo.
Con
esa rasgadura vertical
conocen
de la ligereza
de
nuestras pisadas.
Les
incomoda
nuestra
condición de humo
y
nos escrutan con su ceño altivo.
Aman
más y mejor que nosotros.
Aman
con furia y desquicio.
En
su nariz aún hay polvo,
arena
piramidal de Egipto.
Limpian
su infinito pelaje
como
sacudiéndose los maleficios.
Entre
jeroglíficos,
hombres
y felinos se consolaron
por
su mortalidad infecta.
Los
gatos conocen bien
los
decretos de la vida,
de
allí su tranquila sustancia
y
su goce por las viandas
que
depositamos en su boca.
Su
rasposa lengua
nos
testifica con ironía
cuando
lamen nuestros dedos
al
elevar inútiles plegarias.
Con
memoria retráctil,
y
con sus cuatro pequeñas garras,
nos
aprecian a su modo.
Su
adicción a las almohadas
viene
de las distantes eras
al
igual que el sedante
de
su ronroneo.
Duermen
a nuestros pies.
Bostezan
hondo,
su
boca es remolino donde caben
los
gritos del tedio y,
de
vez en cuando,
una
infesta rata de entre millares.
Ojalá
ingirieran hombres,
pero
sus colmillos
son
espinas delicadas.
Los
gatos no mueren en casa,
son
arrastrados a la coladera
como
aquel niño bajo la tormenta,
Ellos
son masacrados
por
sus instintos y sus amoríos,
por
el hocico de un perro tosco.
Su
tumba la encuentran
a
plena calle o en el monte,
en
un rincón húmedo
oloroso
a tierra lloviznada
bajo
los rosales.
Los
gatos no mueren de viejos.
Van
a confrontar su destino en soledad
sin
hacer alarde de su valentía.
Desdeñan
la quietud,
y
la desdeñan tanto
que
no mueren en la casa
que
tanto han amado.


