viernes, 26 de febrero de 2021

PRIMIGENIO


Presencié 

el flamígero mutismo 

de esa luna herida

por un rasguño de lechuza,

o quizá fuera una nube

que surgió del canto 

y las esferas,   

vibrando filamentos

claves, notas, 

en la hierba. 

Presentí la tosquedad 

de la penumbra que, 

abundante de misterios, 

dormitaba tiernamente

bajo un sudario de neones.


Presencié 

lo que añora la presencia,

y retiré de mis ojos 

el saco vitelino de lo oscuro,

su bruma espesa 

que rodeaba mi cabello

y mi labia virgen. 

Nadie había, nadie, 

en aquel entonces pétreo. 

Inhóspitos eran los bosques, 

tímidos y austeros. 

Ninguna voz 

se ufanaba de su estruendo.

Todo era puro, todo, 

primigenio.


miércoles, 20 de enero de 2021

HUATENGO

Tláloc,

colmado de agua,

repleto de sueños

derramó su dulce labia

en el Huatengo.

El croar de las ranas

nos arrullaba

bajo la teja y el adobe

después de la creciente lluvia

que haría surgir también

al ajolote.

Azuleaba el paisaje

desbordado en las orillas

para zurcir sus extremos

con jugosos tallos verdes.

Pareciera que la muerte

ya no fuera muerte

ni que la vida

ya no fuera vida,

sino una flor

entremezclada,

o una hormiga roja

que me acompaña en mi partida.

Bajo esa montaña que trituran

y el pensamiento en una piedra

que he lanzado hacia los cielos

sean básicamente lo mismo,

habremos de irnos.

Cercanos ambos a la luna,

abundante siempre,

de enjoyadas imaginerías.

No nos resta más

que esperar a ser pulverizados,

o a realmente,

a ser perdonados por los astros.

jueves, 31 de diciembre de 2020

EL BOSQUE

El bosque murmura

los pétreos anhelos de un conde,

justo en ese jardín

donde los cuervos timbraron

las venas de la tierra.

Fue su palacio de hojas,

su recinto de pesares solitarios.

¿Cuántas veces habrá paseado

imaginando veredas de oro

y caminos de cuarzo titilante

para apaciguar sus vacíos?

Mi infancia aún brota

en el mismo manantial

donde él apagaba su sed.

Ni con todas sus minas

pudo compensar

la belleza del cielo y de la nube.

Las flores son de los vivos,

mas no de los muertos.

Poderoso y rico es quien respira.

El agua liberada  

aún es de témpano y turquesa,

y los peces

en la corriente se adormecen

con sigilo.

He gritado mi nombre

en ondulosas cuevas,

encontrándolo solo,

temblando,

bajo la infinita hojarasca.

 

Si bien es cierto,

aquí soy dueño de todas las formas,

y mi reino lo he fundado

en el minúsculo caparazón

de un tímido molusco

a la orilla del lago, 

en la húmeda bellota

cubierta de seda

por el vientre de la araña.

El domo

de una hoja seca de durazno

es mi pequeña alcoba.

Porque mi reino abarca

lo que abarca el aire,

lo que consume el fuego

y la noche palpa.

 

Le he vuelto a gritar mi nombre

a la oscuridad de la caverna,

pero me ha respondido

la cansada voz de un conde

atrapado en los ecos

que corren y corren

sin poder hallar destino.

sábado, 31 de octubre de 2020

COLIBRÍ

 




Delicado colibrí,

¿adónde está tu hogar?

¿En qué pequeño pico

se esconde el néctar de la flor?

Verdemetálico,

tus plumitas supersónicas

y el dorso deslumbrante

con tu espalda de neones.

¿Tendrás familia?

¿Esposa o amante?

¿Acaso un hijo?

Casi rozas mi aliento

cuando sostenía mi libro

en la somnolencia del jardín.

Quiero ser como tú,

a quien el viento empuja

con dulzura a su compás.


miércoles, 30 de septiembre de 2020

LA CHOZA (soneto)


Cuando el furioso viento timbra y danza

una cortina de carrizo se abre

y en esa puerta de bambú se corre

 el recuerdo de una silueta blanca.

 

Con verdes hojitas el árbol cubre

un corazón de clorofila y fronda

largo vegetal que el pistilo ronda

la choza frugal de un cansado pobre.

 

Rosa la brizna los huecos timbales.

Así duerme la flauta en cada tallo

siendo arrullada por cañaverales.

 

Selva adentro, aletea un guacamayo,

    tejen su ritual seres boreales.

Labrarán al hombre al cantar el gallo.

 

lunes, 31 de agosto de 2020

FLORAL

Amielado canto

en el cuello floral

de un ave remota,

blanco racimo de nubes

justo arriba del pistilo

donde respira el astro 

al abrir la copa y el rocío

del petalopárpado

de los mirasoles.

 

¿Alguien se preguntará

que es un petalopárpado?

Que le pregunte a esa flor

mañana al asomarse el alba.  

jueves, 30 de julio de 2020

AL FRÍVOLO LATIDO

A tu pose estoy atento,

a la maquillada imagen

en cinco pulgadas de leds.

Al meñique de sangre azul

para abotagar las vanidades.

Sigo tu burda sonrisa,

la pretensión ociosa de tus labios

que esconden el esqueleto de la Hidra

en una foto truculenta.

Labios que muestran su tersura soporosa

su descarnamiento

en los minutos y las horas

reventadas en la pantalla.

Porque idolatramos las apariencias,

el músculo ceroso con la zapatilla limpia

cobijada por unas medias rotas,

o la barba repleta de ácaros

demarcando su tenue territorio.

El labial escurriendo

bajo los roseabundos colores

de tu postiza cabellera.

Adoramos esta época siniestra.

La idolatramos más que nunca,

ansiamos ser reverenciados.

Entre más pulida esté

la caricatura infame de nuestra imagen

reviramos diariamente ante el espejo.

Nos sentimos reyes y doncellas

pero en vez de reinos hay basureros,

castillos sustitutos, termiteros de estiércol;

no de cartas, sino de plásticos raídos.

Recorremos

la alfombra de la podredumbre interna.

Nos miran, se llevan la mano a la boca,

abren más sus ojos, cuchichean.

Nos miran en la pulcra pasarela,

pero son otros cadáveres que miran

y que aplauden.

Es hermoso este mundo decadente.

Frívolo y fantástico,

justo a nuestra imagen hecho.