viernes, 6 de diciembre de 2013

Avideces

Sappho, por Charles Mengin (1877).

Que me perdone el mundo

y que me perdonen sus deidades

por este placer que siento

de negarme a todo

y negarme a todos.

 

Por beber bruscamente de la libertad

como quien bebe en directo

de las manos de una virgen

siempre ávida de versos.



                *    *    *

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