viernes, 29 de mayo de 2026

HOMAJE A LAS PIEDRAS

 

Fruto lítico, 

dátil de cuarzo, 

avellana pura de silencio, 

Quisiera el derecho de las piedras 

al "ius sanguini" por nacimiento 

y a contemplar las horas 

desde mi caverna de prismas inversos. 

Quisiera adquirir su triangular postura 

para acoger al fuego a medio bosque

y olvidarme de todo.

Disponer del privilegio de ocupar 

cualquier espacio de la calle

sin pagarle piso a nadie,

o a ser lanzado

sin preocuparme del peaje.

Sumarme, en definitiva, 

al pedregal de un pueblo  

y ser apilado en los caminos. 

Quisiera la libertad de las piedras 

para dormirme en cualquier esquina 

sin quebrantar el orden público. 

Piedra inútil, piedra hermosa,

piedra sobre piedra edificante.

Quisiera su templanza,

pero sobre todo,

su resignación,

por el espacio que queda

entre las piedras de la grava,

espacio que el vacío 

ha colmado con su reino.

Quisiera su indiferencia,

al escuchar el griterío de los pájaros 

bajo el asedio del tlacuache

y quedarme sin hacer nada. 

Escuchar los lamentos del Oriente,

viendo pasar las carrozas con cadáveres 

y quedarme sin hacer nada. 

Siendo piedra, 

le diría al hombre:

"calla para que te vea". 

Siendo piedra 

mantendría distancia  

de esos seres tan mezquinos

ciegos de su poquedad,

pues les daría parálisis del sueño

y letargos en vigilia

si admitieran su desmoronamiento.

Sus blandos intestinos colapsarían,

impotentes,

como guijarros arrastrados

por la violencia de los ríos.  

Quisiera ser como las piedras

ajenas a la vanidad de la carne

y a las etiquetas,

sin pulimento de su rostro y sin nombre,

pues "el infierno son los otros",

son sus egos, 

somos todos,

y por eso mismo,

seria mucho mejor 

haber nacido como piedra. 

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