lunes, 31 de mayo de 2021

COMISURAS

                  Para Tarmo Pruul, el viajero de Estonia

 

Puso un guijarro

entre muela y muela

para conocer los límites

de sus ilusiones,

mientras

las gotas de un tejado

entonaban dulcemente

el andar de los ecos

y el incierto manjar

de la mañana.

 

Sonámbulo de día,

aquel hombre

no conoció siquiera

el cascabillo de una dicha

en la burlona mosca

a la orilla de su plato.

Ni desconoció

la oración del solitario

ni la retráctil garra

de lo oscuro.

 

Ese afable vagabundo

recargó su frente

en la pizarra del cielo

justo en los bordes

de una nube.

Ese mismo día,

recordó el fusil

que apuntaba hacia la Rusia

para defender el rincón

que le tocó defender

en este mundo.

También recordó

el gambito de guerra

al dejar caer la sucia tiza

cansado ya de dibujar

las vastedades.

 

El emperador de las sombras,

el indoblegable viento,

caminaba

bajo pétreas comisuras,

que aún resguardan

los dones y prodigios

de épocas remotas.


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