lunes, 24 de marzo de 2014

La salamandra



"No quiero declamar poesía”,

respondió la salamandra.

“Yo quiero escupir mi fuego,

revolcarme en las brasas del verbo

como acostumbran mis hermanas.

 

Enarbolar la callada noche

para salir de mí  

y del moribundo canto del juglar.

Increparlos por la futilidad de los siglos,

por la inutilidad de sus cantos.

 

Y me preguntan si he jugueteado

con la eternidad entre mis dedos.

Pero yo sonrío,

y un grito amargo se me escapa

al mirar la corrosión de los días

y de los hombres.

 

Me vuelven a preguntar, pero he dicho

que yo no quiero declamar poesía". 


*     *    *

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