jueves, 14 de noviembre de 2013

CIELO (soneto)

Regocijo que despliega sus alas,

deleite de ángeles y serafines.

un hombre simple soy de torpes fines,

deseo de nubes, libación de hadas.

 

Hurto a cada noche sus bellas plumas,

a crueles semidioses sus confines

y al indigente su abrigo de cisnes

cuando anhela vagar sobre las dunas.

 

Yo soy un ave que al cielo se dirige,

que se refugia, que de angustias vive,

un árbol seco o la sedienta esfinge.

 

Pronto acabará el vuelo que nos rige,

transición alada, aridez que inhibe,

que al absurdo encadena y nos dirige.


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