A Camelia García A., en su sueño perpetuo
y por la sincronicidad poética revelada.
Así como la luz
transpira en la materia
imitando al oyamel
y la avidez del rojo,
cava de la arteria,
con sus álgidas
canciones
en cuya redondez del
ojo y su oropel,
te dormiste a mi
costado
dejándome una blanca
estrella sepultada.
Así como la luz
habita en la materia
radicada en su grueso
muro de silencio,
convocada fuiste para
el relevo al fin
del ígneo sol y sus múltiples
suplicios,
a medio loto y al vasto azul de este planeta.
Una mancha granadina sobre
el mantel
esbozó dos rostros
debajo de la vela
alumbrando nuestro
ensueño.
Fuimos gotas que en
la brisa se reencuentran
junto a un
colibridero de ángeles caídos
ninguneados todos
ante tu presencia.
Los arcanos viles
dejaron de acecharte
para renacer jubilosa
la poeta,
así como la luz
renace en la materia.