Wednesday, 31 July 2019

¿Cuántas veces?


Aquí esperaré hasta que el mundo se hunda
En este rincón de dermis.
-¿Cuántas veces?-me pregunta un gato pequeño
                dentro de una caja de cartón.
Mis pasos de plomo a espaldas de un desconocido,
y soy aguijoneado por el frío mientras el felino mira.
-¿Cuántas veces habré de acuchillar el centro?

Sunday, 30 June 2019

Al frívolo latido


A tu pose estoy atento,
a la maquillada imagen
en cinco pulgadas de leds.
Al pulgar de sangre azul
para engordar las vanidades.
Sigo tu burda sonrisa,
la pretensión ociosa de tus labios
que esconden el esqueleto de la Hidra
en una foto truculenta.
Labios que muestran su tersura soporosa
su descarnamiento
en los minutos y las horas
reventadas en la pantalla.
Porque idolatramos las apariencias,
el músculo ceroso con la zapatilla límpida
cobijada por unas medias rotas.
La barba repleta de ácaros
demarcando su tenue territorio.
El labial escurriendo
bajo los roseabundos colores
de tu postiza cabellera.
Adoramos esta época siniestra.
La idolatramos más que nunca,
ansiamos ser idolatrados.
Entre más pulida esté
la caricatura infame de nuestra imagen
reviramos diariamente ante el espejo.
Nos sentimos reyes y doncellas
pero en vez de reinos hay basureros,
castillos sustitutos, termiteros de estiércol,
no de cartas, sino de plásticos raídos.
Recorremos
la alfombra de la podredumbre interna.
Nos miran, se llevan la mano a la boca,
abren más sus ojos, cuchichean.
Nos miran en la pulcra pasarela,
pero son otros cadáveres que miran
y que aplauden.
Es hermoso este mundo decadente.
Frívolo y fantástico,
justo hecho a nuestra imagen.

               *          *         *

Friday, 31 May 2019

Un entorno cotidiano


Con el humor de una vela
que se eleva 
sobre el estatismo cotidiano
bajo el sórdido clamor de algunas bestias,
se congregaron en el cielo 
los suspiros
para endulzarle los labios a la nube.
Tan gris de tantas penas
tan liviana muchedumbre.

A veces, no le veo sentido
a los milagros de las aves,
al cascarón musgoso,
féretro espiral de caracoles.
No le encuentro sentido
a las demasiadas bocas estruendosas,
a sus deleznables ambiciones.
Entonces vuelvo
a consultar la sabiduría arbórea,
en medio de un claro, rodeado
de verdes que rehúyen
al color de las pantallas.
Me inclino a descubrir la redondez
en el sombrero de una trufa.

Carpe diem, sugerían los estoicos,
carpe diem por cada día aprovechado,
pero aprovechado en lo pequeño
de los detalles que se arrumban
en un entorno cotidiano. 

-Hans Giébe,
Tizayuca, Hidalgo.

Sunday, 28 April 2019

¿Por qué te gusta vivir así?



Y me preguntas:
"¿por qué te gusta vivir así?"

Porque desde antes de mi nacimiento
los arcanos fueron arrojados con vehemencia
sobre las constelaciones,
y me tocó el número imposible,
la marca discreta
de lo pulcro.

¿Por qué me gusta vivir así?
Porque así me enseñaron los bardos,
a cantarle dulcemente a los vacíos
y a las flores.
Me adiestraron para apaciguar mi sed
en las ríadas invisibles
que surcan los desiertos,
y se equilibran
como el vino ardiente
sobre el filo de la copa.

¿Por qué me gusta vivir así?
Porque no tengo otra manera de extraer
esa ínfima molécula esencial
si no es a través de la poesía,
y no me interesan
otras vidas microbianas del respiro...
todas me parecen del color de la ceniza,
ecos lejanos,
una hoja seca cayendo
del cadáver de un árbol.
Muchos están condenados
al desbaste irrefrenable de su rostro,
al eterno cotidiano, al olvido.
Yo, me sustraigo a lo funesto,
de esa vil tragicomedia.

¿Por qué me gusta vivir así?
Porque Saturno cortó el cordón
y las musas me han amamantado
sin dejarme fenecer
en un mundo despreciable,
dándome en la boca
el maná viviente de su verbo.
Deleito mi vida así,
a la vieja usanza del bohemio,
porque de otra manera,
perdería mi diálogo
con el astro y la cigarra.

Me gusta vivir así
porque nutro la raíz de los abrojos
y las bellas nebulosas.
Resguardo los topacios
y las gemas de mis sueños.
Yo elaboro mis carbones
con los dedos de los sauces
para sombrear todas mis creaciones .
Vivo así, porque hace mucho
estaqué mi yerto corazón
en el tórax de un bosque en Alemania.
Lo recuerdo.
Allí se quedó,
como un hongo palpitante.
Y le adjudiqué mi libertad,
bajo el testimonio del viento
y las estrellas.
Fui ambicioso,
dejando todo por Calíope.

¿Que por qué me gusta vivir así?
Porque quiero seguirle el paso a mi destino
y no pudrirme en los vastos campos
de la nada.

¿Por qué me gusta vivir así?
Porque soy poeta
y eso no amerita
mayor explicación.

Wednesday, 27 February 2019

Amor es una dama (soneto alejandrino)



Amor es una dama

Un nocturnal capullo, botón de la mañana
mi mujer coronada del copo llameante
en aura sometida cual cielo  palpitante
y su longo cabello depuesto como liana 

Antediluviano yo, sopor soy del amante. 
Jamás surgirá altivez, jamás palabra vana
que encubra tus adentros, tu máscara liviana
ese espectro seductor del torvo  caminante. 

Amor, amor esclavo de tu prisión oscura 
de serpeantes pechos en tus espejos vivos.
Sobre tu mano duermo, sobre tu espiga diurna.

Amor, amor esclavo de tus vidriosos mimos
arrojas este cuerpo, mi voz a la llanura.
Amor es una dama que sabe de mis limbos.

*   *   *

Friday, 25 January 2019

Ojos de faro



Los gatos 
saben cuán enfermos 
estamos de soledad...
Los gatos, 
con sus ojos de faro 
sobre las horas, 
rasgadura vertical, 
conocen la ligereza 
de nuestras pisadas.
Les incomoda 
nuestra condición de humo 
y nos escrutan con su ceño altivo.
Aman más y mejor que nosotros.
Aman con furia y desquicio.
En su nariz aún hay polvo, 
arena piramidal 
del Egipto antiguo. 
Se lamen su infinito pelaje
como sacudiéndose 
los maleficios terrenos. 
Entre jeroglíficos,
hombres y felinos se consolaron 
por su mortalidad infecta.
Los gatos conocen bien 
los decretos de la vida, 
de allí su tranquila sustancia
y su goce por las viandas 
que depositamos en su boca. 
La rasposidad de su lengua
nos testifica con ironía
cuando lamen los dedos
al elevar inútiles plegarias.
Con memoria retráctil, 
y con sus cinco pequeñas garras,
nos aprecian a su modo. 
Su adicción a las almohadas
viene de las distantes eras
al igual que el sedante 
de su ronroneo.
Duermen a nuestros pies.
Bostezan hondo, 
su boca es remolino donde caben 
los gritos del tedio,
y, de vez en cuando,
una infesta rata de entre millares.
Ojalá ingirieran hombres,
pero sus colmillos
son espinas delicadas. 
Los gatos no mueren en casa,
son arrastrados a la coladera 
como aquel niño bajo la tormenta, 
Ellos son masacrados 
por sus instintos y sus amoríos,
por el hocico del tosco perro. 
Su tumba la encuentran 
a plena calle o en el monte
...en un rincón húmedo 
oloroso a tierra blanda
bajo los rosales. 
Los gatos no mueren de viejos.
Van a confrontar su destino 
en soledad, sin hacer alarde 
de su valentía. 
Aborrecen la quietud, 
y la aborrecen tanto 
que no mueren en la casa 
que tan demasiado amaron. 

Wednesday, 31 October 2018

ME VIENE DE PRONTO TU NOMBRE (Poema al Che Guevara)




ME VIENE DE PRONTO TU NOMBRE

Che, testificamos tus nupcias en Tepotzotlán,
cuando nuestra bienamada tierra te unió con Hilda Gadea.
Un colibrí, numen de la guerra, te coronó de soles
antes de elegir un bando en la perpetua lucha libertaria.
La selva del sur te obsequió un jaguar como guía
y un quetzal que bajaría del cielo con oráculos.
México te crió revolucionario, Che, no lo olvides.
Sus noches de luna con su gesta de luz te cobijaron.
Desde entonces, como hoy, el festín de los despojos
que deja la codicia esparce su terror grandilocuente.
La serenidad de la hierba se perturbó de tanta opresión
y se enroscaba tiritando de infinitos, de pus nocturna,
de ojivas de capitales en los bancos y mercados.
América aún te necesita, Ernesto Che Guevara.
La verdad sepultará al avaro, la codiciosa bestia,
a sus carcajadas y a todos sus adeptos que le aplauden.
Sepultará sus toscos cuerpos que se beberá el olvido.
Cercenará sus cabezas, terrones diluidos en la boca de la nada.
Che, tu soñaste a párpado abierto sin temores cotidianos,
nunca extraviaste el fuego que trozaría nuestras cadenas.
Salimos de la cueva, donde las hienas danzan como sombras,
con sus gobiernos que se ufanan de explotar a los obreros
y pisar los cadáveres de sus hijos, con la garra de su pata 
sobre el frágil cuello, y la otra pata, sobre el vientre infante.
Era momento de abolir los pedestales, tú lo sabías Che.
De nuevo, el vapor de un sol pequeñito dentro mío,
de ciertos encantos de igualdad, viene a mi brasa 
y se deja caer a manera de lluvia en escarlatas relucientes.
Exalto de la vid fraterna que pasamos de boca en boca
como el canto continuo de lenguajes sumerios, antiguos.
Y me viene de pronto tu nombre a la memoria:
Che Guevara de la Serna.


                                                 -Hans Giébe