Saturday, 29 February 2020

Biciesto ha nacido el tiempo

Bisiesto ha nacido el tiempo
y bajo el filo de la espina
una amorosa tuna lo contiene.
Alardean de su negrura
parvadas de tordos arroceros
y con su pico dan el doble tijerazo al alba...
las piedras meditan, susurran, carcajean a solas.

Un tembloroso sapo cayó, guijarro de carne endurecida cayó
desde la pendiente del cosmos.
Lo tocó una araña
que ha macerado su veneno
para domeñar los apetitos.

Al fondo de la caída,
piedra contra piedra frotaron sus rostros y nacieron los ídolos. No fue la palabra lo que reanimó los minerales, sino el infinito hartazgo de los minutos.

Hombre y piedra se consolaron
con el chasquido de sus filosos bordes.
Se escupieron garbanzos, lágrimas, segundos.
Imaginaron tiener el peso suficiente para balancear la tierra y no dejarla caer en el vacío.

Piedra y hombre se confiesaron su falsa plenitud, su gloria, y su eternidad hecha de hojarasca.
Pero el sapo, el tordo y la araña,
aturdos por tanto gorgeo, han abandonado los crepúsculos. 

No comments:

Post a comment