sábado, 26 de julio de 2014

EL TRAYECTO

A lo largo de este campo,

de pisada en pisada,

la errabunda silueta

encontró su último resquicio.

 

Frente al ocaso,

Tuvo una reflexión plena

en su diluida mirada:

 

"Cuán hermoso ha sido mi

último día", se murmuró a sí misma.

"Creí que iba a desaparecer

una vez agotados los soles,

pero me espera la noche

que no reclamará nada de mí,

a pesar de no ofrecerle

más que mi capricho

y mi vacío".



          *         *          *  

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