miércoles, 31 de diciembre de 2025

TODA MI RABIA

Toda mi rabia
incrustada bajo el párpado
es un aguijonazo contra el olvido,
porque cosa menor es odiar
la carne que ostenta otro nombre  
y cosa menor es odiar al país
que menosprecia al migrante 
por motivos de clase.  

Toda mi rabia  
es por la impotencia ante lo perpetuo
por la envidia que le tengo a las piedras, 
pues nada puedo sujetar a mi presencia. 
Mis odios se estancan,
se llenan de lama,
se envenenan 
para encalabernar
a las olas y los crisantemos.  

Toda mi rabia 
es por cada palabra que he extraviado,
por cada verso que se me deshizo entre los labios 
y cada poema corbonizado
en la yema de mis dedos. 

Jamás he odiado tanto 
como a ese verbo que se extravía.
Jamás he odiado tanto
como a la letra que se han difuminado 
por propia voluntad 
en las blancas sábanas.

Todos mis odios consisten 
a razón del verso arrebatado 
por la pantalla,
por las sutiles bromas 
dibujando su burlona mueca 
en la infame estática del monitor.

Toda mi rabia se acumula 
cuando imagino mi ausencia 
y no encuentro las vísceras de cada silaba
por la torpeza o por fastidio.
Me enrabio doblemente,
porque quizás sea yo mismo
extrañándome antes de estar ausente.