Abajo de mis pies
la
arena vibra
sus
minúsculos contornos.
De
turquesas
fueron
hechos los mares,
nuestros
ojos,
de
anchuroso fuego.
Mis
dedos,
címbalos
sonrientes
regaron
su infinitud
sobre
la playa,
sendero
abierto
a
la musicalidad
de
los abismos.
¡Somos
uno,
sol
que gritas
transparencias!
¿Adónde
me guía
el
dorado de tus olas?
¿Al
edén de los naufragios,
de
aquellos que quisieron
abrazar
lo imposible?
¿Adónde
me
llevan
las horas?
Al
azul absoluto,
crepuscular,
cuasiperfecto.